Mijatovic y la ley de Montenegro

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Me encontré a Mijatovic hace un mes tomando una copa de cava (extremeño, por cierto). Me sonrió de palo a palo. Su rostro reflejaba una seguridad propia de quien acaba de comprar el yate de su amigo Abramovich (helipuerto incluido) o ha cerrado una cena con velas con la voluptuosa Mariah Carey. "¿Pedja, tan bien te ha ido?". El "sí" fue tan firme como las recias órdenes que Capello da a sus chicos por las mañanas en Valdebebas. Su euforia tenía una triple dirección: Gago, Higuaín y Marcelo. "Tomás, los tres vendrán fijo. Yo soy un enamorado de España, pero si me pongo a negociar saco mi sangre de Montenegro. Somos guerreros. No se escapará ninguno. Seguro. Cuando deje el Madrid, mis detractores entenderán que se equivocaban conmigo...".
La táctica que ha empleado Mijatovic para este triple éxito en la política de refuerzos (Chelsea, Milán, Sevilla y Barça les seguían la pista) es la misma que permitió a Florentino seducir en su trienio mágico a Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham. Pedja y su inseparable, y eficiente, Franco Baldini se han sentado primero con los chicos, les han enseñado el camino del edén futbolístico y han obtenido el "sí, quiero" fundamental para poder negociar con las cartas marcadas. El Fluminense tragó con Marcelo aún perdiendo dinero, Macri no tendrá otra salida con Gago (el clon de Fernando Redondo medita rebelarse como hizo Robinho con el Santos) y el Pipita Higuaín sueña cada noche con esa camiseta blanca que Ribot le enfundó en su Buenos Aires querido...



