Asamblea para todos los gustos
Es muy probable que a estas horas se sientan todos satisfechos: directiva, oposición y observadores independientes, que también los hay. La Asamblea, como ejercicio de política que es, propicia las más variadas interpretaciones. Aquí va una: Calderón fue de más a menos, porque, si bien es cierto que sacó adelante los presupuestos y otros asuntos colaterales, no consiguió que su reforma del voto por correo fuera aceptada por los socios.
Vayamos por partes. Sin otra alteración que la provocada por el secretario de la Junta (fuego amigo o directivo de letras), el presidente superó la primeras votaciones y apaciguó un ambiente que podía haberse caldeado mucho ante un primer atisbo de debilidad.
Noticias relacionadas
Sin embargo, lo que comenzó siendo una interesante consulta al pueblo degeneró por la escasa agilidad del sistema, que hizo que una de las cuestiones más significativas, la reforma del voto por correo, fuera decidida por poco más de 300 socios, los que resistieron seis horas en sus butacas.
La negativa a la propuesta presidencial no es un refrendo a un proceso claramente viciado, sino un voto de castigo. Como si los socios, más que reformas, quisieran aclaraciones. Y ese rechazo que salva el voto por correo reactiva la importancia de los votos por correo que permanecen en el juzgado. Los votos no fraudulentos, se entiende. El club no se liberará de la polémica hasta que haya elecciones. Y Calderón se ha dado cuenta.



