Yo digo Juan Mora

Orgullo de nuestra gimnasia

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Asistí la noche del viernes a la Gala de la Gimnasia. Fue una Gala fantástica, un homenaje a nuestros gimnastas, que hora es de presumir de ellos. Por allí fueron desfilando campeones olímpicos, del mundo y de Europa. Campeones de quizá el deporte más exigente que pueda haber. "Son cuatro años de trabajo para treinta segundos de competición", me decía Carballo. Tremendo. Un deporte donde, me contaba Rafa Martínez, "si paras una semana pierdes todo el trabajo". Sí, se pierde, porque los músculos realizan movimientos tan antinaturales que, en cuanto dejan de ejercitarse, se niegan a doblegarse. Entrenamientos mañana y tarde buscando lo imposible, porque lo que humanamente se pueda hacer, también lo harán los rivales.

Resultó también una Gala original. Pocos deportes pueden permitirse que, al mismo tiempo, sus campeones realicen una exhibición. Algunos saltaron de la mesa al escenario y, de verdad, hicieron maravillas. Una Gala elevada a la categoría de espectáculo con ejercicios muy simples por la falta de calentamiento, pero que a los presentes nos parecieron merecedores del 10. Y allí no faltó nadie: desde las campeonas de Atlanta 96, guapísimas y hechas unas mujeres, hasta Jonatan Cañada, cinco veces campeón del mundo de gimnasia aeróbica, que no por no ser disciplina olímpica deja de ser gimnasia. Un filón tiene la Federación con estos gimnastas, capaces de convertir el más simple de los entrenamientos en un espectáculo.

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