Yo llevaría a mi hijo a un velódromo

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Australia tiene sólo 20 millones de habitantes en su inmensidad de 7,68 millones de kilómetros cuadrados, pero le sobra para figurar siempre en los primeros puestos de los medalleros olímpicos. Es un ejemplo deportivo. Los ciclistas, en concreto, siempre dan sus primeras pedaladas en un velódromo. Muchos de ellos pegan luego el salto a la ruta, incluso la compatibilizan con la pista. Nombres como los de Robbie McEwen o Stuart O'Grady son archiconocidos.
La pista es una gran escuela, porque enseña el dominio virtuoso de la bicicleta.Y también es sinónimo de seguridad. El problema del tráfico, uno de los lastres del ciclismo de ruta, no existe en un recinto cerrado. Un padre que quiere iniciar a su hijo en la bicicleta, siempre se va a quedar más tranquilo llevándolo a un velódromo... Pero a pesar de esta seguridad que ensalzan todos los pistards, a pesar de que Isaac Gálvez era uno de los ciclistas que mejor dominaban la máquina... A pesar de esto, una maldita barandilla abatió la vida del inseparable compañero de Joan Llaneras. Hay que extremar la seguridad... Pero yo seguiría llevando a mi hijo a un velódromo.



