Yo digo Raúl Romojaro

El carácter de los indómitos

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Para mí, lo único bueno que tuvo la espantá de Montoya de la Fórmula 1 fue que nos permitió disfrutar de Pedro de la Rosa al volante de su McLaren. Porque por lo demás, me disgustó mucho que el colombiano se marchará a Estados Unidos a correr en esa especie de autos locos que es la NASCAR. No sólo porque Juan Pablo me parece un tipo simpático y peculiar, que se infla de hamburguesas hasta que casi no entra en el asiento de su coche y que es capaz de lo mejor... y de lo peor. Lo que más echo de menos de su marcha son las situaciones que pueden provocar su carácter indómito, esa incertidumbre que envolvía a la competición siempre que One andaba por medio. Nada que ver con la frialdad y sosería de otras estrellas de los grandes premios.

Por eso en América le han recibido con los brazos abiertos. Ellos son los reyes del espectáculo y Montoya es sinónimo de show. Además de ser rapidísimo (van deprisa en eso de la NASCAR, aunque sea dando vueltas como una peonza), tiene el coraje necesario para no amedrentarse en la lucha cuerpo a cuerpo, tan habitual en los circuitos de Estados Unidos. Le seguirán los aficionados estadounidenses, pero también los millones de emigrantes que ven en el hispano a un icono de sus reivindicaciones, de sus sueños y sus ambiciones. Y parece que no les va defraudar. Primera carrera, primer numerito. No es que lo busque, es que no se corta ni con una motosierra, nada ni nadie lo detiene. Ya no le veremos en la F-1, pero quizá debamos ahora engancharnos a la NASCAR...

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