Vuelven las jornadas de ocho horas

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Jose González es un técnico con fama de duro, partidario de la estrategia, de trabajar en la playa, de jornadas de mañana y tarde, de grandes sesiones de video... En suma, un tipo impopular para el actual concepto de futbolista vaguete, endiosado, y que prefiere escuchar a Maldini en la Play Station que a su próximo rival. Pero un futbolista del Submarino Amarillo poco santo de su devoción, nos reconocía que el ascenso de Segunda B a Segunda tuvo como gran causante su trabajo en las jugadas de estrategia. En Albacete tuvo un problema. Fiel a su estilo, tropezó igualmente con unos futbolistas poco acostumbrados a trabajar ocho horas como usted y yo. Fue cesado cuando los manchegos acababan de entrar en zona de descenso y estaban a un punto de la salvación. El sucesor no ganó ningún partido.
El fútbol no es una ciencia exacta y entiendo que a Oli le ha echado la falta de paciencia de un entorno poco currante. Pero Jose se la juega. Ya no es el chico de Cádiz en busca de una oportunidad. Ahora es, o el salvador, o el responsable de un descalabro porque va a dirigir lo que Antonio Muñoz ha calificado como la mejor plantilla de Segunda. Y eso conlleva un riesgo: o te sale muy bien o pegas un petardazo. De todas formas, ayer comenté y me reafirmo en que al técnico asturiano le ha echado la falta de solidaridad de un entorno por el cual él apostó. De todas maneras, siempre pongo el mismo ejemplo. Así empezó Benítez en Valencia y Pamplona, y hoy se sale. ¡País!



