Donde dije digo, digo Diego

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Leí con atención las declaraciones de Joaquín donde afirmaba que lo mejor para el Betis podría ser la marcha de Lopera. Ciertamente, no deja tener su sarcasmo que todas las informaciones que se hacían eco de dichas palabras recalcaban y matizaban que el portuense no le guardaba rencor al accionista mayoritario. Al día siguiente, la página web oficial del Betis se remitió a informaciones, casi todas en portadas, donde los diferentes medios informativos destacaban las siguientes palabras del jugador: "No me imagino un Betis sin Lopera". Entre unas y otras, apenas medio año. Todo esto nos lleva a una serie de reflexiones. La primera: Joaquín sí le guarda rencor a Lopera, pero visto lo visto debe ser por lo de Albacete, dado que en este mismo año proclamaba su aquiescencia con el entonces presidente.
Pero hay más cosas. Es lógico el malestar, no ya de don Manué, sino de la cúpula verdiblanca. Esta demostración de donde dije digo, digo Diego, se antoja inoportuna teniendo en cuenta el momento deportivo que vive el Betis y que Joaquín se encuentra en otro equipo con aspiraciones gracias sin duda a la oportunidad brindada por Pedro Pajuelo, ojeador verdiblanco, que lo descubrió en el Safa. De ahí, la fama, el estrellato, la internacionalidad, una interesante ficha de 300 kilos de las antiguas pesetas y una relación de amor que acabó siendo de odio. De todas formas, no es conveniente que Lopera remueva el pasado cuando tiene mucho que hacer en este Betis. ¡País!



