Irureta, ya en territorio comanche
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Finalmente, Javier Iruretagoyena ha tenido que admitir lo que se veía venir: "Este será un año para sufrir". Mal vamos cuando el eterno optimista empieza a verle las orejas al lobo. Lo que no admite Irureta (hasta el momento, al menos) es su empeño en retrasar y alargar las líneas del Betis: que es, lo que, con pocas dudas, tiene al equipo donde lo tiene. Sin duda, Irureta sabe más de fútbol que un servidor, pero un servidor y bastantes más ven que el Betis sale con líneas atrasadas, cuatro defensas al borde del área, pivotes un poco por delante, y el grupito de delanteros a decenas de metros, en territorio comanche, a tantos metros que sólo se les puede alcanzar a pelotazos.
En esas condiciones, con el equipo casi colgado del larguero y sin achicar espacios, el mínimo error en repliegues o en el fuera de juego (Melli, Zaragoza) resulta mortal casi de necesidad. El Betis juega con conceptos e imagen de categorías muy inferiores: y no está pegado. Irureta ya vive en territorio comanche: donde también habitaba, hace un año el señor Serra Ferrer, alias San Lorenzo.




