Que Ramos sepa imitar a Camacho

Allá por 1975, Cruyff era el Ronaldinho de la época. Jugón, pinturero, mediático, desequilibrante y todo un espectáculo con el balón en los pies. Camacho tenía 19 añitos, una melena tipo Los Diablos y un coraje capaz de arrastrar cien bueyes. El 5 de enero de aquel año se matriculó para los restos. 1-0 en el Bernabéu al Barça triomfant que todavía se jactaba del 0-5 del año anterior. El murciano, con el dorsal número 2 a la espalda y las medias bajadas, se pegó a él como una lapa, se anticipó en una docena de ocasiones y lo secó sin necesidad de tirar de un manual de patadas como hizo Gentile con Maradona en Sarriá.
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El ejemplo de Camacho con Cruyff debería servir para que esta noche Sergio Ramos salde la cuenta pendiente que tiene con el actual Balón de Oro. El año pasado le tocó al de Camas comerse un marrón con el brasileño de sonrisa profidén. Ramos, sucesor de Camacho, maduró con aquel revolcón (0-3) y ahora espera al Gaucho en el carril del 2, ayudado por el blindaje capelliano que evitará la barra libre para el crack del Barça.
Camacho cambió parte de la historia, porque de su probeta llena de testosterona el Madrid ganó nueve ligas mientras que el Barcelona se miraba el ombligo fichando estrellas sin estrella. Un Madrid que algunos llaman rancio, pero que permitió al club mantenerse en el star system incluso con el equipo de los Garcías. Los tiempos han cambiado. Y Camacho también. Mi camachito de siempre habría plantado cara a Florentino exigiéndole que Etoo no fuese al Barça. Quejarse ahora no soluciona nada. Aquello era un disparate estratégico y él debió frenarlo como sea...



