El clásico empezó en esta mesa
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Posiblemente nunca antes alguien reunió en un almuerzo a periodistas de ¡diecinueve! medios dispuestos a debatir sobre el Madrid-Barça. Fue una mesa de locos, se lo confieso. Discusiones, carcajadas, filias y fobias enfrentadas hasta el punto que convertirse en una tertulia indomable. Qué pasión despierta este partido. Es igual lo que diga la clasificación, no importan Capello ni Rijkaard. Ni los resultados recientes ni los títulos lejanos. La incógnita sobre el resultado está en la calle y, por supuesto, entre los informadores especializados. Los compañeros de Barcelona firmaban el empate. ¿Hay alguna muestra más clara de inseguridad?
Créanme que en la mesa de Casa Juan saltaron chispas. Pero disfrutamos todos, invitados y anfitriones, arreglando los problemas de Real Madrid y Barcelona, como si en nuestra mano estuvieran. Al final lo único que quedó claro es que no hay favorito. Y ahí está la maravilla del fútbol, tan incierto, tan variable, tan capaz de reunir en torno a una mesa a veinticuatro periodistas y hacernos felices. Gracias, Madrid-Barça. Gracias, compañeros, por atender a la invitación de AS.



