El deporte carece de certezas
Noticias relacionadas
En la vida existen pocas certezas absolutas; en el deporte, menos. Y en las carreras, casi ninguna. He pensado mucho en ello durante los últimos días, en una reflexión animada por la multitud de opiniones que daban por zanjados campeonatos o éxitos antes de tiempo. El que está en boca de todos es el de Alonso en la F-1, pero también he escuchado taxativas apuestas por Jorge Lorenzo e incluso conozco defensores a ultranza de las opciones que tenía Hayden para resistir los envites de Rossi. Yo escucho y respeto cualquier pronóstico, pero siempre reservándome el mío, al menos con la contundencia que otros los realizan. Y creo que es porque, después de más de 25 años viendo carreras de casi todo, me parece un atrevimiento recurrir a esos poderes adivinatorios.
Confío en que Fernando gane el domingo su segundo título, espero que Lorenzo se estrene como campeón de 250cc y creo que Rossi culminará su remontada de MotoGP. Pero cada una de estas hipótesis la manejo con absoluta prudencia, porque aquí nadie tiene garantías de nada. Hace poco, en Japón, vimos como la condición de favorito de Schumacher se esfumaba junto al humo de su Ferrari y ayer, en Estoril, Lorenzo interrumpió su racha triunfal en el momento más inoportuno, mientras Pedrosa le regalaba medio título a Valentino. Ganar, no lo olviden, es siempre muy, muy difícil y alrededor del triunfo merodean tantos imprevistos como para echarse a temblar. Y esa misma emoción e incertidumbre son ingredientes indispensables para la grandeza de estos deportes.




