El Poli es el heredero del Eibar

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El Poli Ejido es el heredero natural del Eibar en Segunda. Desde que el equipo armero, tras casi dos décadas consecutivas en la División de Plata, descendió a Segunda B ha encontrado en el equipo presidido por Gabriel Hidalgo todo un sucesor en lo que a cualidades innatas se refiere: conocimiento de la categoría, muchos fichajes cada temporada, un estadio temido y casi inexpugnable para sus rivales y, sobre todo, un visitante incómodo. Y más desde que Antonio Tapia es su entrenador. Con todo eso y mucho más tropezó ayer el Málaga que verdaderamente no jugó un pimiento, pero con todo y con eso tuvo muchas ocasiones de gol, casi todas procedentes de errores defensivos del equipo almeriense que pudo ganar y acabó festejando el empate.
No me gustó el Málaga. Tampoco el Poli. Pero lo peor, con diferencia (ya es todo un clásico) fue el árbitro. Un espanto. No es cuestión de que se comiera un penalti en el área visitante o que la mano de Romero dentro del área, sancionada con la pena máxima fuera más o menos rigurosa. Lo que es inadmisible es que en un partido que desde luego no fue leñero hubiera una decena de amonestaciones, con sus correspondientes interrupciones y aburridas pérdidas de tiempo. No diré, pese a todo, que el partido fuera un espanto. Esto es la Segunda División donde el Poli se mueve como pez en el agua y el Málaga sufre y padece. A Marcos le faltó estrategia definitiva para encarar a un Tapia que mostró buena colocación, pero falta de ambición. Como el Eibar.



