Nadal y el halo de Lendl en pista dura
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El 4 de marzo de 2006 no fue un día especialmente señalado. Pero pasaron algunas cosas: el Real Madrid ganó al Atleti por 2-1, con goles de Cassano, Baptista y Kezman. Y en la moqueta dura de Dubai, Rafa Nadal se catapultaba de nuevo a la élite: con Borg en la grada, Rafa batía a Roger Federer en su primer duelo y su primera final del año. Vendrían más triunfos de Rafa sobre Federer en más finales. Pero, con la brillante excepción de la hierba de Wimbledon, a partir de ese 4 de marzo, Nadal ya no alcanzaría ninguna final más fuera de la tierra batida: su temporada en pista dura no ha sido lo que se dice sobresaliente. Y él lo sabe.
Al año de su épica victoria sobre Ljubicic, Nadal retorna a la Casa de Campo con dudas en superficies duras y rápidas. El cañón de Berdych le apartó de revalidar título en el Open de Canadá. En los comienzos de su carrera, un tal Iván Lendl, salido de la tierra checoslovaca, tuvo esas dudas hasta que se afincó en EE UU, y, a partir de los 23-24 años arrasó en los torneos de hard-court o pista dura: cuatro Masters, tres US Open, seis títulos en Canadá... Iván El Terrible hizo eso con una derecha y una convicción feroces. Pero Lendl y su halo abandonaron la tierra para reinar en las pistas duras. ¿Puede hacerlo Nadal?




