El talante de Francisco Mendoza

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Hace casi una década aterrice en estas benditas tierras de Andalucía. Y lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de derbys 'de alto riesgo' en potencia que podían darse en una temporada: Málaga-Sevilla; Sevilla-Betis: Cádiz-Xerez: Málaga-Granada.... y no sigo porque me quedo sin columna. El primer equipo que se dio cuenta de que había que terminar con tanta absurda crispación fue el Recreativo, quien había sufrido en sus carnes una serie de desencuentros promovidos por las furiosas y broncosas minorías gamberriles de Sevilla y Betis en el año que coincidieron en Segunda División. Así, llegó Francisco Mendoza a la presidencia y empezó a exportar por toda esta variopinta comunidad un mensaje de cordialidad y unidad.
Y los resultados no tardaron en llegar. Da gusto presenciar un encuentro Recre-Córdoba con esos prolegómenos donde ambas aficiones se unen alrededor de una paella. Y estuvo muy bien la iniciativa de los foros del equipo onubense y del Betis. Gente de ambos equipos hablando de fútbol y entablando amistad. El pasado jueves en el sevillano club Antares pude presenciar el sincero afecto con que, tanto el presidente sevillista, José María del Nido, como su homólogo del Betis José León saludaron a Mendoza. Su imagen es la de un Recreativo querido, respetado y de Primera. Y aglutinador de una corriente que debería desembocar en que todos los clubes andaluces deben afrontar sus enfrentamientos como lo que de verdad son: una fiesta del fútbol. Sin más.



