El talento no se debe cuestionar
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Escribo estas líneas, lógicamente, antes de la disputa del GP de Japón, así que confío en que no se conviertan en papel mojado a causa de un terrible desenlace de la carrera de Suzuka. Aunque bien pensado, pase lo que pase, creo que mi planteamiento es válido tanto para la recta final de este apasionante Mundial como para las próximas temporada. Sigo creyendo que Alonso renovará su corona mundial dentro de dos semanas en Brasil, porque su excepcional talento es algo incuestionable más allá de los escollos que se está encontrando en el camino hacia la gloria. Fernando es capaz de hacer posible lo que para otros tiene tintes de utopía, superando con su carácter de ganador, su hambre de triunfo y su coraje las situaciones más comprometidas.
Si me equivoco en mi pronóstico para este epílogo (ojalá que no), tampoco será cuestión de cortarse las venas, por la misma razón que antes argumentaba. Con 25 años y un futuro pintado de los colores de uno de los equipos míticos de la Fórmula 1 (aunque ahora atraviese un mal momento), el asturiano lo tiene todo a su favor para darnos más alegrías de las que hubiéramos imaginado hace sólo un lustro, cuando la F-1 nos parecía una cumbre inexpugnable. Estoy convencido de que Alonso (con la ayuda que supone la experiencia de Pedro de la Rosa) devolverá a McLaren a las posiciones que le corresponden. Ha hecho un excepcional trabajo con Renault y en condiciones más complejas, así que el nuevo reto no debe asustarle.




