Por algo así desapareció el Compos

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En la mejor etapa deportiva del Compostela comenzaron los problemas entre su presidente, José María Caneda, y el Ayuntamiento de Santiago. El primero había puesto un dinero y reclamaba ayudas y subvenciones de la Corporación que no llegaban porque querían en una bandeja la cabeza del carismático y polémico dirigente santiagués. Disputas, guerras entre políticos que, como siempre, no se ponían de acuerdo entre sí, jugadores sin cobrar... y el Compostela descendió a Segunda. Caneda se marchó aburrido, y los políticos, a lo suyo. Como nadie arrimaba el hombro, el equipo se desangró. Hoy, en Santiago de Compostela ya no hay domingos de fútbol.
Jerez, a pesar de sus pésimos políticos, ha conseguido en los últimos cinco años, lo que se le negó en los 20 anteriores: un equipo de Segunda que aspira al ascenso. Pero para ello han tenido que venir presidentes de fuera; lamentables como Oliver o prepotentes como Silgado. Y cuando llega uno honesto como Morales y palmando dinero (más de seis millones de euros), llegan nuestros políticos, le toman el pelo y por amor al Xerez se encierra. Me recuerda demasiado al Compos. ¡País!



