Dos caras de la misma verdad

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Más allá de cualquier valoración subjetiva, la situación de la Real encierra una única verdad: colista con un punto, cuatro derrotas, once goles en contra y cuatro a favor. Cada uno sacará ahora su conclusión, pero hay una opinión que todos los realistas deben subrayar: recuperar lo perdido no será tarea sencilla. Llegados a este punto, hay dos vertientes de crítica. Está la tremendista, la que dice que esta Real va camino de Segunda, que la plantilla es un desastre, que no hay argumentos ofensivos ni defensivos, que Bakero no sabe más que vender humo y lo mejor que puede hacer es presentar su dimisión, o que Fuentes lo ponga de patitas en la calle. Es una versión dura, resultadista claro, e hiriente con sus protagonistas (técnico y plantilla), unos la llamarán exagerada y otros dirán que tirar a dar así no es querer a la Real.
Luego está la conservadora. La que reconoce que el equipo está KO, pero que hay argumentos para la reacción. Poco a poco pierde su fe en Bakero, pero no olvida el milagro del año pasado. Quiere creer en los fichajes y en los Prieto, Darko, Aranburu, Garrido, aunque se desespera con la pobre labor a la que les obliga cada jornada.



