Y lo mejor aún está por llegar

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Todo equipo revelación que se precie de serlo cuenta con tres factores a su favor: la sorpresa, un buen entrenador y una nueva plantilla comprometida. Con lo primero, sorprendes a tus confiados rivales para lograr los puntos necesarios que sirven de colchón cuando vienen mal dadas. Un técnico competente y una plantilla equilibrada nos dan un conjunto que, cuanto menos, no pasará apuros. Históricamente, casi siempre ocurre así. Sucedió con el Alcoyano en la década de los 40, cuya moral a prueba de bomba, daba quebraderos de cabeza a los grandes de antaño. También surgió el mítico Pontevedra del 'Hai que roelo', que en los 60, con un equipo de magníficos futbolistas, como Irulegui, Neme o Martín Esperanza hicieron estragos a los grandes.
También el Córdoba de esa época, con Manolín Cuesta, llegó a quedar quinto en la Liga. Y posteriormente el Salamanca, con D'Alessandro y Rezza, en su primer año en la División de Honor, lo bordaron. Quizás lo más parecido a este Recre sea el Rayo de 1977-78. En Vallecas, cayeron en fila india Real Madrid, Barcelona y Atlético. Y como ahora en el Nuevo Colombino había mucha ilusión. La diferencia es que nuestro Decano aprendió la lección y no quiere ser ave migratoria sino inquilino habitual en la Liga de los Ases. Y lo mejor está por llegar con ese pedazo de fichaje llamado Uche. Estamos asistiendo a la confirmación y consolidación de todo un Decanato. Huelva está de enhorabuena, como aquel inolvidable matagigantes vallecano. ¡País!



