Equipo, sitio y momento inoportunos
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Nadie puede dudar a estas alturas de que Luis Fabiano Clemente es un buen jugador de fútbol. Pocos pueden dudar, igualmente, de que para sacarle brillo a su carrera en Europa ha escogido los equipos, sitios y momentos menos oportunos. Ni el Sevilla acorazado por Juande, ni el Oporto sumido en la crisis provocada por las bajas de Mourinho, Deco y Carvalho son ecosistemas adecuados para un felino liviano, de escaso tonelaje y con todos los problemas de adaptación que se puedan esgrimir entre el jogo bonito paulista y el fútbol de combate que vuela en las ligas europeas. Repárese en que Julio Baptista, compañero de Fabiano en el Sao Paulo, ha triunfado en Europa con mucha más soltura. Y, sin embargo, de la calidad de Fabiano se llegaron a esperar mejores cosas que de la potencia de Baptista, a quien el Sevilla fichó... como medio recuperador. Cosas.
Para empezar, Fabiano jamás puede asumir una carga de trabajo presionante ni siquiera remotamente parecida a la de la Araña Negra Kanouté. Para seguir, sólo a Ronaldo se le permite en Europa jugar andando como primer punta, en cabeza de ninguna presión. Por continuar, los años siempre pasan hacia adelante, no hacia detrás. En el banquillo, eso se nota aún más. Y eso daña especialmente a alguien como Fabiano, acostumbrado a ser titular. ¿Cómo se le puede pedir ahora, en este Sevilla pimpante y blindado que Fabiano se reinvente y acucie a Kanouté? Juande sabe que esto no es posible. Y...




