En el caso Geijo, dudas razonables

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El caso Geijo ofrece una serie de consideraciones que merece la pena analizar. Dentro de unos días (alrededor del 3 de octubre), Luis Osorio, el árbitro designado, dictaminará si el hispano-suizo debe quedarse en el Xerez o irse al Málaga (para incorporarse al Levante) Y aquí surge la primera duda. Osorio es la persona que propuso el Málaga; los azulinos, a José Miguel Zubizarreta, antiguo presidente del Comité de Apelación. Hubo un sorteo y salió el primero. Es normal que los xerecistas tengan algún recelo, pero la Justicia siempre es imparcial. No. No es el juez la cuestión. El tema radica en los intereses del Málaga y, especialmente, del jugador, que tiene un jugoso contrato con el Levante por tres temporadas más otra opcional.
En realidad, un arbitraje es, como un juicio de Salomón. Entre dos partes (Xerez y Málaga) sólo una puede tener la razón. Y sin embargo, nos encontramos con que el club jerezano tiene un claro antagonismo con el Levante (porque tiene fichado al jugador tras un acuerdo con el Málaga) y con el futbolista (que podría jugar en Primera ganando más del doble de lo que ahora percibe). Es normal que el Xerez tenga sus recelos. Son tres partes (Málaga-Levante-Geijo) contra una (Xerez) en lo que a intereses contrapuestos se refiere. Este es un caso que recuerda mucho al de Pier. Jugaba en el Sporting y lo fichó el Tenerife para vendérselo al Betis. Los asturianos denunciaron. Años después la Justicia condenó al jugador a indemnizar a los gijoneses. Mucho ojo.



