El éxito de dos grandes luchadores
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Me hace especialmente feliz el título de Bautista por dos razones personales, pero que también tienen mucho que ver con el talante de los triunfadores de ayer. La primera es que, como Álvaro, soy toledano; más allá de la simpatía lógica que pueda sentir por un paisano, creo que esta circunstancia me permite calibrar con mayor precisión la magnitud de la gesta del piloto de Talavera. No se trata de recuperar viejos fantasmas de una España de dos velocidades, pero les puedo asegurar que llegar a la cima del mundo desde una pequeña ciudad sin tradición en este deporte es mucho más complicado y duro que hacerlo desde Madrid, Barcelona o Valencia. Y que haya ocurrido es una excelente noticia para todos los que creen que no hay obstáculo insalvable cuando la voluntad es firme.
La segunda razón es que soy gran amigo de Aspar, el jefe del nuevo campeón. Pero tampoco la clave de la cuestión es nuestra relación, sino que esa vieja amistad me ha llevado a seguir muy de cerca la trayectoria de Jorge, primero como piloto y después como patrón de escudería. Y también tengo la certeza de que se merecía esta satisfacción, este premio, más que ningún otro propietario de equipo. No creo que nadie haya puesto más empeño, dedicación, ilusión, esfuerzo y pasión en el proyecto de demostrar que nosotros, además de grandes pilotos, también podíamos tener grandes escuderías. Ha sacrificado su vida personal, arriesgado su patrimonio y luchado contra adversidades inimaginables para vivir este momento. Pues que ambos lo disfruten....




