Kanouté es un señor y un grande

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Cuando Juande Ramos aterrizó en el Betis, hizo a su presidente, Lopera, las clásicas peticiones que todo técnico suele realizar. Una de ellas, un desconocido jugador del Lyon llamado Frederick Kanouté. Tres años después le seguía teniendo en su lista para el Málaga (junto con Wanchope, entre otros). Finalmente, se salió con la suya y se lo trajo al Sevilla. Hoy es el sevillista que más goles ha marcado en toda la historia europea del supercampeón. Internacional por Malí (como el gran Salif Keita, que jugó en la década de los 70 en el Valencia), Kanouté ha dejado asombrado a todo el mundo. En apenas 10 días ya sabía hablar español. Era el principio.
Su calidad humana y sus convicciones son tan grandes como el rendimiento que está ofreciendo. Tiene una fundación en su país de ayuda a los más necesitados y supo entender que no iba contra sus creencias que su equipo luciera en sus camisetas el logotipo de una empresa de máquinas tragaperras. Ayer, en el minuto 58 su entrenador decidió sustituirle por el alemán Hinkel. Kanouté había trabajado como siempre, aunque quizá pasó a un segundo plano por el partidazo de Duda y el primer gol obra de Kepa. Ni un mal gesto. Se fue y deseó lo mejor a su compañero. El presidente de la entidad, José María del Nido le ha definido como un verdadero fuera de serie. No es un goleador nato, pero sus 10 o 15 tantos, entre Liga, Copa y UEFA no se los quitará nadie. De verdad. Kanouté es un fenómeno. ¡País!



