El rejón en kilómetros anónimos

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He tenido el privilegio de vivir la etapa de ayer desde dentro, en concreto en el coche del director general de Unipublic, Ignacio Ayuso. Sobra decir que me siento afortunado, porque me cayó en suerte presenciar un espectáculo supremo de ciclismo desde el kilómetro cero, bajo cuya pancarta comenzaron las primeras arrancadas. La visión que tenemos normalmente de una etapa es bastante parcial, porque se limita a la hora final que nos ofrece el directo televisivo, pero las victorias muchas veces nacen en kilómetros anónimos. La debacle de Alejandro Valverde sucedió en la franja de TVE, pero se vino fraguando desde el inicio. En la fuga inicial de una treintena de ciclistas ya se metieron tres del Astaná: Yakovlev, Paulinho y Barredo. Y en el primer puerto, el Albondón, arrancó Kashechkin para enlazar con los compañeros que sobrevivían por delante. El líder salvó la situación, pero más adelante pagó las consecuencias y se quedó sin equipo en el Monachil. El director de los kazajos, Herminio Díaz Zabala, lo definió con un símil taurino: "Vinokourov puso la puntilla, pero antes Kashechkin había metido el rejón".
En la meta de Granada me crucé con Víctor Cordero, director general de la Vuelta, y Abraham Olano, el director técnico. "¡Vaya pedazo de etapa has visto!", me dijeron. Asentí. Pero me salió el corazón patrio: "He disfrutado mucho La pena es que Valverde ha perdido el maillot amarillo". La respuesta de Abraham fue rotunda: "Nos referíamos al espectáculo". Grandioso.



