Estrellados y estrellas en el observatorio

Noticias relacionadas
El Observatorio Astronómico de Calar Alto nos permitió ver de cerca a algunos astros que sentíamos lejos, remotos Casi desconocíamos su existencia. Por ejemplo divisamos a José Antonio Redondo, un manchego de 21 años. Aunque la estrella que más brilló, y esperamos que no sea fugaz, se llama Igor Antón. Un chaval de 23 años que mira todo lo que rodea al ciclismo profesional con los ojos como platos, como si hubiera visto un ovni o si viajara por otra galaxia. Va a las carreras con cámaras de fotos, pide autógrafos a compañeros de pelotón Su deporte le apasiona. No es más que un becario y ya ha vencido a sus tutores. Su victoria añade un nuevo nombre en la lista de futuribles, donde el sábado entró Moisés Dueñas ganando el Tour del Porvenir.
No sabemos si nuestro compañero Chema Bermejo cree en la astrología, pero ayer le leyó el futuro a Igor Antón después de hacerle una entrevista por la mañana en la salida de Almería. Chema se despidió así: "Me la guardo para cuando ganes, porque no vas a tardar mucho". ¡Toma Rappel! Anécdotas al margen, la jornada no sólo nos trajo estrellas, sino también estrellados. Dos ciclistas del Relax-GAM tuvieron que abandonar la Vuelta a España por culpa de sendas caídas: Jesús Hernández y Nacor Burgos. No sé si debería contar que yo hablé con este último en la salida, para que nadie piense que soy el antídoto de Bermejo. Además, no creo en la astrología. Lo que ocurre es que el ciclismo es un deporte de estrellas y estrellados. Como la vida misma.



