El lucrativo negocio de la emoción
Noticias relacionadas
No creo (básicamente porque carezco de argumentos para hacerlo) que la FIA prefiera que este Mundial lo gane Michael Schumacher, por mucho que el alemán se vaya a retirar y quizá para algunos sería bonito verle salir por la puerta grande. Pero lo que sí que tengo clarísimo es que los responsables de este gran negocio de márketing deportivo que se llama Fórmula 1 prefieren que su desenlace se demore lo más posible. Si el título se decide en la última vuelta del GP de Brasil, mejor que mejor. Y aprovecharán la más mínima oportunidad para que así ocurra. Tampoco pienso que se trate de una cruzada contra Alonso o su equipo, simplemente es la filosofía empresarial que Ecclestone (que es quien realmente manda en este cotarro) ha llevado desde hace tiempo.
Como cada día parece que son más los que desean el fracaso del campeón asturiano, pues también serán muchos los que consideren que justificar la persecución a la que se está viendo sometido es patriotería barata. Sin embargo, los antecedentes desmontan esta teoría, respetable como todas pero en absoluto acertada. La ecuanimidad hace tiempo que se perdió en los grandes premios, con unas reglas absolutamente variables y una legislación deportiva de interpretación más que libre. Lo que ocurre es que ahora nos toca más de cerca porque el damnificado de tales desmanes es de Oviedo y se llama Fernando. No digo que nos estén robando el Mundial, pero sí que nos lo están poniendo más difícil para que la fiesta no decaiga. Y eso tampoco me parece honesto...




