Dos amigos que deben reconciliarse

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Levante y Real Madrid siempre fueron de la mano, pero hace dos años llegaron a presentar los papeles del divorcio a consecuencia de las famosas palmaditas en la rodilla de Villarroel y Laporta, sin olvidar el patético cuchicheo de Ettien con Etoo, en la famosa tarde en la que el Barça cantó el alirón en el Ciutat de Valencia. El Levante firmó unas tablas con trampa, porque tres semanas después retornaba al infierno de Segunda. Pero grandes hombres como Antonio Calpe (sangre blanca y granota en sus venas) nos enseñan el camino de la necesaria reconciliación.
López Caro sabe que se la juega. Se despidió del Madrid en el mismo escenario en el que debutó con el Levante. Ocho goles en su mochila. Pero hoy no sufrirá a Ronaldo, el tipo que hace dos años mató a los Schuster boys dejando aturdido a Mora como si fuese una pluma en medio de un huracán. El Levante quiere celebrar su centenario liguero con grandeza. Va de víctima. Pero no me fío. Capello debe rescatar la barra libre. Fabio, sólo dos horitas por favor...



