Sobre proyectosy precios

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Poner los abonos en precio de mercado le ha costado por el momento al Real Zaragoza sólo 3.600 socios. Y queda todo el curso por delante para igualarlos y superarlos. En el club, empezando por Agapito Iglesias, están, lógicamente muy satisfechos, porque a día de hoy hay más abonados que el 8 de septiembre de 2005. Pero una mengua de adeptos nunca puede ser una buena noticia, por eso en el Zaragoza no sacan pecho. Satisfechos sí, pero no exultantes. Porque perder esa cifra de socios (aunque hay tiempo y equipo por delante para recuperarlos) siempre resulta doloroso, pese a que la subida de precios haya sido ciertamente excepcional, sólo superada en la historia del club por la famosa derrama que pidió Abril en 1950 (500 pesetas de entonces; unos 800.000 euros de ahora), o por la anualidad adelantada de la primera temporada de Sisqués, la 1978-79.
La realidad es que el fútbol en Zaragoza ha sido muy barato en la última década. Ni se ofrecía demasiado ni había ningún proyecto ambicioso, así que no convenía subir los precios para no tener que escucharse de todo en el palco. Un amigo y zaragocista ejemplar, Daniel Estarreado, me mostraba el otro día su abono de tribuna de la temporada 1995-96, es decir de hace once campañas, y el precio era exactamente el mismo que el del año pasado. Es decir, en diez años no se había subido un euro. Ahora hay proyecto y equipo. Y hay que pagarlo, claro. Pero yo creo que ahora merece la pena pagar por este Zaragoza.



