La depre o no depre de Luis pasa examen
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Luis niega que se sienta deprimido y hemos de creerle. Aunque la verdad es que su imagen, sus palabras y su aspecto general, es muy diferente a aquél vibrante y motivado que contagió a todos en el Mundial. Ya no queda nada del seleccionador saltarín y eufórico que cantaba "¡a por ellos, oé!" provocando una ilusión desatada en la afición. Y no es que le esté pidiendo a Luis que se ponga la nariz roja de goma y una peluca verde. Simplemente se agradecería cierto entusiasmo en las palabras, alguna emoción en la rueda de prensa o gestos de tensión cuando está en el banquillo. Él inventó la pasión por la 'Roja' como base ideológica para creer en el proyecto y él mismo está a punto de destruirlo porque a día de hoy transmite frialdad y ciertas dudas.
Es verdad que el regreso del curso ha sido duro para Luis. El partido absurdo en Islandia y el 'caso Puyol-Xavi' le han dejado fuera de juego por sus silencios. Y quizás está cargando con estas dos losas, al margen de soportar una fuerte corriente crítica que le acusa de no haber renunciado al cargo al regresar del Mundial. Sea lo que fuere, Luis no hace más que acumular sospechas en su entorno y lo mismo contagia el bajonazo a los jugadores. De momento ha tomado una decisión táctica muy conservadora, entregando el equipo a Albelda y a Raúl, que ya es indiscutible para el técnico después de aquellos días de debates antes de ir a Alemania. Hoy es un buen partido para tomar la temperatura a Luis y a la Selección. Veremos si sufren depresión o son infundios.



