Las tuercas de un submarino

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La Vuelta a España había ingeniado una jugada arriesgada en su recorrido, que al final le va a salir bien. En contra de la costumbre de las grandes rondas, Unipublic situó tres llegadas en alto en la primera semana: La Covatilla, Morredero y La Cobertoria. Esta última etapa, además, tenía un trazado terrorífico, digno de una gran jornada del Tour. La jugada conllevaba el peligro de que la carrera quedara sentenciada por alguien a las primeras de cambio. Ésa era la opinión de Óscar Pereiro antes de empezar la ronda: "La Vuelta estará acabada en La Cobertoria". Todos nos alegramos de que se haya equivocado de lleno. La general no sólo no se ha decidido, sino que está más apretada que las tuercas de un submarino. Los cuatro primeros pujan dentro del mismo minuto.
La jugada en sí también debe pagar su penitencia. Y en ésas estamos a partir de hoy. En la presente semana sólo se divisa un punto caliente: la contrarreloj de Cuenca, el sábado. Será un período para velocistas y aventureros, pero mucho ojito con las famosas escapadas bidón. Ya vimos en el reciente Tour lo que ocurrió por permitir una alegría a Pereiro. En la última semana volverá la leña: tres etapas de gran montaña (Calar Alto, Granada y La Pandera) y otra contrarreloj (Rivas). Crucemos los dedos para llegar en esta misma situación, ideal para el espectáculo. Un español carismático (Valverde) contra dos enemigos extranjeros (Vinokourov y Kashechkin) y dos escaladores de la casa (Sastre y Marchante) revoloteando por ahí. No se vayan todavía, aún hay más.



