El adiós de La banda de La Covatilla

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Tengo que admitir que me entristeció mucho la retirada de Miguel Ángel Martín Perdiguero, sobre todo si, como ya ha anunciado, ayer presenciábamos sus últimas pedaladas profesionales. No me parece que sea el final que merece alguien como Perdi, un gran animador del pelotón en los últimos años. Y me entristece mucho más porque lo hizo camino de La Covatilla, el puerto donde protagonizó en 2002 uno de sus días más célebres. No fue una victoria, que también las tiene y muy buenas: por ejemplo, la Clásica de San Sebastián. Fue una travesura made in Perdi, que a la larga terminó con la creación de La banda de La Covatilla, que fue como bautizó el madrileño en un artículo escrito en AS a su grupeta: Aitor González, Gómez Marchante, Castaño, Santos González...
Perdiguero y Santos, que corrían en el Domina Vacanze, trabajaron aquel día sin mucho disimulo para el líder, Roberto Heras, que intentaba abrir hueco respecto a Aitor González, paradójicamente gran amigo de ambos. ¿Perdi y Santos traicionaban a Aitor? La jugada, realmente, era mucho más sibilina, porque Terminaitor tenía un conflicto interno en el Kelme con Óscar Sevilla por el liderazgo del equipo. En el fondo, Perdi no sólo tiraba para Heras, sino también para Aitor. El disparo casi les sale por la culata, porque González lo pasó mal aquel día. Pero Aitor terminó ganando aquella Vuelta en la crono del Bernabéu, con abrazo incluido de Perdiguero. El positivo de Floyd Landis y el cierre del Phonak le empujan ahora a dejar el ciclismo. Se le va a echar de menos. Seguro.



