La mejor victoria de Santi Blanco

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La Covatilla tuvo un estreno espectacular en 2002. Cuatro años después, me quedo con dos imágenes. Recuerdo, en primer lugar, a Santi Blanco retorcido sobre la bicicleta, superviviente de una larga escapada, sufriendo para lograr una agónica victoria ante su paisano Roberto Heras. Fue una jornada épica para Béjar. Pero recuerdo también una batallita personal. Al día siguiente me encontré con Santi en el hall de un hotel de Ávila y le dije: "¿Sabes que ayer te puse primero en el concurso de pronósticos de la Vuelta y a Heras, segundo?". Y me contestó: "¿Sí? Menos mal que todavía quedáis algunos que confiáis en mí". Luego supe el porqué de la respuesta: el Banesto le había comunicado por esas fechas su baja para la temporada siguiente.
La carrera del ex ciclista de Puerto Béjar siempre fue así de contradictoria. Quiero y no puedo, puedo y no quiero. Cuando era amateur, Blanco aplastaba a sus rivales gracias a sus condiciones naturales innatas. Pero cuando llegó a profesionales, Santi no pudo o no quiso seguir los mismos tratamientos médicos que otros. Su proyección se frenó. Blanco tuvo que dejar el ciclismo en 2004 por una lesión. El año pasado, Heras dio positivo con EPO. Béjar se manifestó en la calle en defensa del tramposo, pero nadie rindió homenaje a Santi. La segunda imagen la contaré mañana, aunque ya anticipo que el protagonista es Perdiguero, quien, por cierto, acaba de anunciar su retirada porque está "harto de la hipocresía del deporte". ¿Qué hipocresía, Perdi?



