El clamor fue cosa de Saviola
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Los socios y/o guiris que fueron ayer al Camp Nou lo pasaron en grande y tragaron con todo menos con Saviola. Se chuparon una fiesta ensordecedora, idéntica a la de la celebración por la Champions, y con muy poca cercanía a la grada, para empezar. Luego se reconciliaron a la fuerza con Etoo, que no sonríe pero hace goles. La gente lo aplaude todo, incluso las pifias de Messi, que intenta jugadas surrealistas. El primer tiempo fue un bayernicidio, a cargo del Barça A, tocado como está por una varita mágica. El equipo B de los azulgrana deparó pronto la sorpresa de la noche: el gol, y buen juego, de Saviola. Entonces el Camp Nou sí fue un clamor coreando su nombre. Era la expresión de su deseo, que el Conejo se quede, pero Rijkaard no está por la labor. ¿Se atreverá ahora a dejarlo media Liga sin convocar o todavía vendiéndolo?
El Bayern fue siempre un equipo B, que puso el resto del espectáculo con el estrambótico y acabadillo Kahn. Lloret de Mar es hoy un baño de lágrimas ante la goleada encajada por el Bayern más espeso de los últimos años, sin Ballack, con Makaay, Lahm y Schweinsteigger en el banquillo y un portero que se está acostumbrando a ser el mejor del equipo contrario. La Champions ganó al Hamburgo, pena de Osasuna, pero puede perder pronto a uno de sus clásicos, este Bayern irreconocible de ayer si no mejora. El Barça apunta a la Supercopa de Europa. El Sevilla no es el Bayern. Es mejor.



