Un club que pasa a ser comprador
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Se acierte o no con la llegada de Maniche, lo que sí está claro es que el Atlético este verano ha roto su leyenda de equipo vendedor. Si al final llega el luso se van a gastar 50 millones de euros y a lo largo de verano han desechado ofertas deslumbrantes por Fernando Torres: Inter (38 millones), Tottenham (30), Manchester United (21 y Van Nistelrooy) y al Milán le dijeron que ni siquiera se molestase en hablar de cifras. También han pasado de los 7 kilos por Pernía y los que ponían en la mesa Fiorentina y Hamburgo por Kezman ni siquiera los más de 20 que daban por Maxi desde Italia. En una entidad que no es precisamente boyante en el apartado económico, es toda una proeza que se pueden cuadrar las cuentas sin apelar a la venta del Calderón.
El mérito de Cerezo y Gil Marín es evidente y Javier Aguirre no se podrá quejar de plantilla a lo largo de la presente campaña. No dudo de la valía de Maniche, aunque entiendo que no es el jugador que se necesitaba. Se debería haber luchado por un enganche de último pase, pero el técnico ha optado por un futbolista de ida y vuelta, con llegada, pero que no es la cabeza pensante que descubra pases imposibles para que el Niño y Agüero exploten sus virtudes. El propio Luccin podría ser un elemento supervalioso si se le permitiese jugar del centro del campo hacia arriba y no siendo el destructor de las dos últimas campañas. La cita de hoy ante el Getafe debe servir para rearmar un bloque que, hasta el momento, en pretemporada ha levantado muchas dudas.




