Cuando el balón pierde importancia
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A Dani Güiza le ha pesado la lejanía de su pequeño y está harto de verle sólo en fotos. Con fama de chico díscolo, el jugador jerezano es potencialmente el mejor delantero del Getafe, con sus cosas buenas que son muchas y también con sus ausencias. Pero el balón le importa hoy lo justo por razones obvias y muy loables. En un mundo lleno de ídolos de una hora, me parece envidiable la postura de un futbolista que renunciaría a una gran oportunidad de hacer más exitosa su carrera siguiendo entre los grandes, por dar prioridad a otras cuestiones que para la mayoría de los mortales son más importantes que la pelota. También para Güiza, que demuestra con su actitud que los futbolistas siguen siendo hombres, que sienten y padecen.
Otra papeleta será la que tenga que ventilar Ángel Torres si el arquero tira por la calle del medio. En su día fue el fichaje más caro en la historia del club y está claro que no se marchará gratis. Nadie pagará los tres millones que vale su cláusula, así que el presidente tendrá que ingeniárselas para que Güiza sea de nuevo feliz en Madrid o para que su salida no sea un mal negocio para el Getafe. Un punto a su favor es que el jugador no se plantará, ni hará ninguna otra excentricidad. Quiere marcharse, pero está muy agradecido al Geta. Con buena voluntad se soluciona casi todo y en este caso todas las partes se llevan bien, por lo que su marcha no sería traumática. Otra cosa es lo que piense Schuster a estas alturas. Si no viene Kepa y encima se marcha Güiza...




