Capello y la peña anti Cassano
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Me confieso anti Cassano. Al menos anti ese Cassano que llegó al Madrid en enero, tan descuidado, grueso y falto de formalidad. Sus intervenciones con el equipo, muy escasas, llegaron a rozar lo patético y tal límite alcanzó que aún sonrío recordando las parodias que le hizo Carlos Latre en el programa Maracaná, comiendo bollos con ansiedad. Era un futbolista esperpéntico. Y di siempre a Cassano por liquidado a final de temporada por siniestro total. Pensé que Florentino había maltirado cinco millones de euros y jamás creí que en julio lo venderían por diez, como me respondía siempre. Todo esto considerando que vi jugar a Cassano en directo con el Roma en Nueva York, contra el Madrid, y aquél agosto del 2002 lo bordó en el Giants stadium.
Ahí está la clave. En aquél Roma el entrenador era Capello. Sí, el técnico que le hizo futbolista, que exprimió lo mejor de su talento, que le supo atar en corto con 20 años. De aquello hace cuatro años. Cassano se fue pudriendo deportivamente en el Roma y aterrizó con mucha grasa y mucha desgana en el Bernabéu. Pero, casualidades de la vida, Capello vuelve a ser su tutor, ahora en el Madrid. Y le puso en posición de firmes el primer día de trabajo, prometiéndole a cambio que sería feliz otra vez como futbolista. Yo desconfío de las primeras impresiones, pero acepto que hay algo diferente en la actitud de este chico. Hasta le veo con mucho mejor aspecto físico y con su sonrisa insinúa que guarda balas en la recámara. Lo mismo clausuro la peña anti Cassano...



