Auf wiedersehen, Austria

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Aunque han sido dos semanas, a quienes hemos sido testigos de la estadía del Nàstic por Austria se nos han antojado dos meses. Y todo por las incomodidades, por las piedras que han ido apareciendo por el camino, por el desamparo en determinados momentos y por la incertidumbre en ocasiones de no saber ni rivales, ni campos ni días de amistosos que debían disputarse. No es sólo la impresión de la prensa, sino también de la plantilla. ¿Acaso fueron baldías las quejas de Pinilla y de Abel, capitanes? Uno pidió que jamás se repita algo así, y el otro se mostró dispuesto a coger el autocar y recorrer 2.600 kilómetros por carretera sólo para adelantar el retorno.
Por si fuera poco, algún responsable de la empresa organizadora trató de paliar las informaciones, de tratar a los periodistas como a un niño para que el creciente caos no viera la luz. Y eso que nunca se acusó directamente a nadie desde estas líneas, sólo se explicó lo que se veía desde el lugar de los hechos. En fin, el Nàstic ha pagado la novatada y lo mejor que puede hacer es olvidar la experiencia. Le quedan muchas experiencias bonitas por vivir en Primera, y aquí se las explicaremos con la misma pasión.



