Una obra excepcional
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El libro tiene 1.255 páginas y pesa 4,3 kilos. Por su contenido vale su peso en oro. A primera vista parece una obra sencilla. Por el título, diríase que un catálogo: Los Vencedores Olímpicos. El subtítulo llama más la atención: del 776 a. de C. a Salt Lake City 2002. ¿Será posible conocer los vencedores de, por ejemplo, los Juegos de la 74 Olimpiada del año 484 a. de C.? Pues ahí aparecen Astylos de Siracusa, Dromeus de Estinfalo, Theopompos de Erea, Telemachos de Farsalia, Eutymos de Locri Epicefiro, Agias de Farsalo, Epikradios de Mantinea, Mnaseas de Cirene y Polypeithes de Esparta. Cada uno con la prueba que ganó. También se añaden valiosos datos. Como el de que Mnaseas fue el primer olimpiónico africano.
Hay reseñas de los vencedores más famosos, tales como Leónidas de Rodas, ganador del estadio, el diaulo y la carrera de armados durante cuatro Juegos seguidos, o Milón de Crotona, luchador de fuerza extraordinaria; está documentado que ganó en seis Juegos Olímpicos, siete Píticos, nueve Nemeos y diez Istmicos. En los Juegos de nuestra era, a los nombres de los campeones se añaden los de los medallistas, incluidos los de las más extrañas especialidades que se hayan disputado como puedan ser los 200 metros obstáculos en natación o el salto de longitud en caballos. Como verán, de simple catálogo, nada, sino una obra excepcional. ¿Su autor? No podía ser otro más que el sabio olímpico Conrado Durántez.




