Danzando el baile de Sankt Veit

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La toma de contacto del Nàstic con Austria fue de armas tomar, como para que a alguien le dé el baile de San Vito... o de Sankt Veit, su versión austríaca y nombre de la localidad que acogerá un par de los partidos grana durante una estadía que se presenta incierta. Porque así resultó ser el inicio, con un viaje maratoniano que bien parecía llevar a la expedición hasta un continente lejano, y no hacia un país más próximo que las Islas Canarias aunque con un clima y unos hábitos raopuestos. Según aquel anuncio de fragancias, la primera impresión es la que cuenta, pero esperemos que en este caso no sea así y que el Nàstic se vaya acomodando hasta el punto de que no se tenga que preocupar de otra cosa que de entrenar e imponerse en los amistosos que tiene por delante. Porque pretemporada significa campaña renqueante.
Decimos esto porque a ningún equipo le conviene complicarse más de lo necesario, ya que luego se puede acabar pagando. El Nàstic tiene suficiente con acomodarse en una categoría nueva, nada menos que Primera División, y con tratar de buscar a tres delanteros a estas alturas de verano, amén de las contingencias deportivas que se vayan presentando, como el inesperado adiós de Diegol. Los grana no saben aún si disputarán cuatro, tres o dos amistosos; en tal caso desconocen la entidad de uno de los rivales; y, cuando vuelvan a Tarragona ,quedarán tres semanas para arrancar la Liga. Esperemos que las divagaciones en la estadía cesen.



