Yo digo Tomás Roncero

Ruud le debe una a Cannavaro

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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El Mundial de Alemania se ha convertido en una autopista hacia el cielo para decenas de futbolistas que ya creían enfilar el temido cementerio de los elefantes. Hasta hace dos meses, Cannavaro era a sus 32 años un jornalero admirable que debía esperar, tras el previsible descenso de la Juventus a la Serie B, una oferta a la baja de un equipo europeo de medio pelo. Nadie daba un euro por él. Ahora, todos le vemos como el MVP de la cita germana (que Zidane me perdone) y es normal que Milán, Chelsea y Madrid se peguen por Superfabio.

Sin duda, uno de los grandes beneficiados colaterales del efecto Cannavaro será Ruud van Nistelrooy. A sus 30 años, la mayoría creía que en la saca de goles del panzer holandés quedaban muchos fuegos artificiales y pocos cartuchos de dinamita. Pero la historia nos demuestra que a esa edad hay numerosos cracks que dieron dos o tres años de formidable rendimiento (¡Puskas llegó al Madrid con 31 tacos!). Van Nistelrooy ha seguido el mismo camino que Beckham (Alex Ferguson es un lince como relaciones públicas) y sabe que junto a Ronaldo pueden darle al Madrid de Capello esta temporada más de 50 goles. A Ronie (que llegará a los temidos 30 el 25 de septiembre) no le han traído competencia estos años y el gigante tulipán le pondrá un turbo en sus ambiciones. Ambos reeditarán la pareja de baile Suker-Mijatovic, que hace diez años puso en pie al Bernabéu con sus goles, su fantasía y su pegada. ¿Quién dijo viejos?

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