El nuevo superhéroe americano

Noticias relacionadas
Ahora que se acaba de estrenar la película Superman returns en España y que Floyd Landis se ha vestido de amarillo en el Tour de Francia, uno vuelve a darse cuenta de lo increíbles que son estos americanos (y lo digo con todo respeto, no se me entienda mal). Un ganador estadounidense sólo puede ser un superhéroe, no sirven medias tintas. Ya es archiconocida la épica historia de Lance Armstrong, el hombre que venció al cáncer y luego pulverizó el récord del Tour. Tyler Hamilton, ahora villano por la Operación Puerto, también fue héroe por un mes en 2003, cuando aguantó toda la carrera con una fisura en la clavícula y ganó un etapón en Bayona. Hasta el mismísimo Greg Lemond, el pionero, tuvo un regreso triunfal después de estar a punto de morir por un disparo en una cacería.
Ayer, Landis declaró tras ponerse líder en Pla de Beret: "Quizá sea mi último Tour". La razón la explicó el pasado día de descanso: sufre necrosis en la cabeza del fémur y tendrá que operarse al final de la temporada para implantarse una prótesis en la cadera. Es decir, el Tour lo está liderando un cojo. Se ve que a Landis no le bastaba con su cinematográfica historia familiar: es menonita, una comunidad ultracristiana emparentada con los amish, que se popularizaron en el film Único testigo, protagonizado por Harrison Ford y Kelly McGillis. Nosotros esperábamos una sorpresa de José Rujano, una resurrección de Iban Mayo, una acción heroica de Óscar Pereiro, una intromisión de Juanmi Mercado... Pero habíamos olvidado de dónde proceden los superhéroes.



