De cocinero a fraile... y luego prior

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Jean Marie Leblanc ha sido cocinero antes que fraile, y fraile antes que prior. De corredor profesional pasó a periodista y de ahí a director del Tour de Francia. Conoce el ciclismo desde todas las perspectivas posibles, así que es difícil venirle con milongas. Leblanc desembarcó como gran jefe en el Tour de 1989, aquel del despiste de Delgado en Luxemburgo y del triunfo de Lemond sobre Fignon en la contrarreloj final de París. Bajo su gobierno ha asistido al reinado de dos grandes: Indurain y Armstrong. Pero su legislatura, muy a su pesar, será más recordada por haber tenido que lidiar con el escándalo de dopaje conocido como caso Festina. Leblanc salvó la carrera tras aquel triste 1998, pero ahora se va del ciclismo con la amargura de no haber podido exterminar la lacra.
Leblanc revela esa pesadumbre en la entrevista de Quique Iglesias. El cocinero-fraile-prior se las tuvo tiesas en su día con Manolo Saiz, que abandonó la carrera en 1998 con la frase: "Le hemos metido un dedo en el culo al Tour". Ocho años después, la Operación Puerto explica muchas cosas de aquella espantada de los equipos españoles. Leblanc sabía que el dopaje no había sido amputado, pero tampoco se esperaba que se hubiera avanzado tan poco desde el affaire Festina. Y en estas páginas no esconde su decepción, e incluso su rencor, con aquellos que han manchado su jubilación: Ullrich, Basso, Saiz... Eso sí, Leblanc también se marcha dejando un mensaje de esperanza: "El Tour 2020 se disputará rodeado de público, como ha sido siempre...".



