La tensión desaparece de Benasque
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Algún malintencionado pensará que la última cena de Benasque sirvió para que la expedición del Athletic festejase la salida de Clemente. No, no fue por eso. Estaba pactada de antemano. También es verdad que las caras de los protagonistas estaban liberadas de la tensión vivida durante la semana. Y es que los días de convivencia llevaban camino de convertirse en un episodio de tortura y miedo. El ya ex técnico tardó en darse cuenta de que allí, de lo que se trataba, era de estrechar lazos y no de desmadejar el ovillo. Gabilondo, Sarriegi, Alex, Javi Martínez y compañía han tenido el peor arranque de temporada posible. 'El Rubio' decía que el objetivo pirenaico era que el lunes, en la presentación, nadie se sintiera extraño. Pues bien, peor no han podido estar.
El de Barakaldo sorprendió a más de uno con algún comentario fuera de tono; en el comedor desacreditó en público a uno de sus colaboradores y, a unas horas de su marcha, sacó de quicio a una recepcionista. La joven, que conocía a Clemente de sólo cinco días, estalló por el tono enérgico del entrenador en su última voluntad como rojiblanco. Le dolió tanto que no se pudo reprimir. Abandonó su puesto, encendió un cigarro y lanzó al viento: "A ver si se va ya de una vez este tío". La chica quedó descansada, pero su consuelo se ha convertido en un sinvivir para muchos seguidores que se sienten en deuda con el técnico. El corazón de Bilbao vuelve a dividirse por Clemente. Sin medianías: con él o contra él. Sarriugarte necesita resultados para la paz.



