McQuaid y la teoría del ventilador

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Patrick McQuaid, el presidente de la UCI (es decir, el máximo representante del ciclismo mundial), ha hecho circular un bulo que ha provocado la inmediata reacción del Gobierno español a través del Consejo Superior de Deportes. Al delfín de Hein Verbruggen se le ocurrió decir que había futbolistas y tenistas implicados en la Operación Puerto. Se supone que McQuaid ha tenido acceso a ciertos datos del sumario. Y también se supone que todo un presidente de una federación internacional no va soltando por ahí noticias sin contrastar. Pero es demasiada suposición para un dirigente como McQuaid, coleccionista de rectificaciones y desmentidos en los nueve meses que lleva en el cargo. A nuestro Jaime Lissavetzky le está volviendo tarumba.
En realidad McQuaid no hizo más que aplicar la eterna teoría del ventilador, tan exprimida por el ciclismo: ponemos las aspas a funcionar, a ver si repartimos la basura, salpicamos a todo bulto viviente y desviamos la atención del verdadero problema. Que haya o no dopaje en otras disciplinas no va a solucionar las miserias del ciclismo. Es como si alguien te informa un día de que tu hijo es ludópata y contestas: "Pues su primo tampoco sale del casino y encima bebe". Cada uno debe responsabilizarse de limpiar su propia casa antes de poner faltas a la del vecino. Y mucho más cuando la suciedad ya te llega por el cuello. Los patrocinadores se espantan, las audiencias bajan, las carreras desaparecen... Y McQuaid lo sabe. Es un buen momento para cambiar. No lo fastidiemos, Pat.



