David, no nos vuelvas a fallar

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La sociedad actual sólo cree en los ganadores, en los superhéroes, en los que venden camisetas o generan audiencias. Hace dos años, el británico David Millar era uno de ellos: campeón del mundo de contrarreloj, ganador de etapas en el Tour y en la Vuelta... Hasta su madre y fan number one había metido un buen puñado de libras esterlinas en una casa de apuestas a favor de que su David llegaría a ganar el Tour. Millar, como tantos otros, sintió la presión del éxito y decidió doparse. Hasta que el 22 de junio de 2004, mientras cenaba en un restaurante de Biarritz, unos gendarmes se lo llevaron a comisaría y le hicieron cantar la gallina: "Sí, me he dopado con EPO, que me daba el médico español Jesús Losa". El superhéroe dejó de volar y cayó en una depresión.
Millar regresó ayer a la competición tras su sanción de dos años. Y lo hizo con frases como ésta: "Antes mentía en mi profesión, me convertí en una persona horrible. Ahora he mejorado como persona y soy un ciclista limpio. Cada día me alegro más por haber reconocido mis errores". David fue un arrepentido forzado, porque sólo confesó bajo coacción policial. Pero aquello le cambió la vida. Habrá escépticos que recuerden regresos hipócritas como el de Ben Johnson, pero sin esperanza no podemos vivir. Yo sí creo en los arrepentidos y en las segundas oportunidades. Ojalá Paco Mancebo vuelva algún día así, aunque ya no pueda ganar el Tour. David acabó ayer 17º, a 14 segundos. Pero muchos pedaleábamos con él. Ahora sí eres un superhéroe. No nos falles.



