Pasar de las palabras a los hechos

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Antes de ilusionarse, la gente del Zaragoza trata estos días de analizar con bases racionales el presunto interés de su equipo por fichar a Aimar. Para empezar lo dejan en presunto. La costumbre de los últimos años no ha consistido en aspirar a este tipo de jugadores. Desde que Soláns cometió aquella locura (dijo el ex presidente) de fichar a Nordin Wooter (!), locuras ha habido pocas en el Zaragoza. O ninguna. El caso de Drulic acabó por quitarle a Soláns cualquier residuo de ingenuidad. Fue un caso equivalente al de Florentino Pérez con Flavio Conceiçao. Que dijo: no me la cuelan más.
La gran asignatura de Agapito es la credibilidad. No por nada, sino porque acaba de llegar y del parole, parole hay que pasar a los hechos. Fichar. Ver cómo y cuánto invierte. No sé si el nuevo propietario ha captado que en el fútbol las palabras pesan como obligaciones. Y que poner Europa por objetivo obliga una barbaridad. Y que no se consigue solamente con un gran entrenador. Hay que darle equipo y luego ver qué pasa. Agapito no es ingenuo. El zaragocismo, tampoco.



