Cádiz es un vivero de técnicos
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Siempre tuve claro que en Cádiz se vive el fútbol. l Trofeo, las liguillas de ascenso, Mágico Gonzalez, Irigoyen... Si todo esto lo mezclamos en una batidora, nos da como resultado que en la Tacita de Plata el fútbol, como el Carnaval, van de la mano irremisiblemente. Y escribo estas líneas acordándome de la cantidad de entrenadores que ha ofrecido nuestra tierra en los últimos años. Antonio Cama ha tenido al Sanluqueño toda la temporada en puestos de ascenso a Segunda B. En la última jornada se quedó en puertas al empatar ante el filial bético. Técnico serio, trabajador y fama de una honradez hasta límites insospechados. No me olvido de Ángel Oliva, que empezó de la mano de otro maestro, Carlos Orue, tambien gaditano. El trabajo de Oliva en el Arcos no ha pasado desapercibido. Ha logrado meterlo contra todo pronóstico en la fase de ascenso a Segunda B y pasó con sobresaliente la primera eliminatoria. Ya triunfó en el Cádiz como jugador a principios de los noventa con Primera.
Algo similar ocurre con Raúl Procopio, que también llevó a la Balompédica Linense a la fase de ascenso, y sólo la mala fortuna le dejó fuera de combate. Procopio capitaneó al Cádiz en Primera como jugador y ya le renovaron como técnico en el equipo blanquinegro. Reúne todos los requisitos para llegar muy lejos en el futbol. Espero verle pronto trabajando en el Cádiz. Y a éstos, podríamos unir los Calderón, Sebastián Herrera, Manolo Rueda y un largo etcétera.



