Belda debe ocupar ya el pasado

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De aquellos vientos se recogen ahora estas tempestades. La Comunitat Valenciana está pagando las consecuencias de su mala gestión del caso Manzano en 2004. Supo reflotar económicamente al antiguo Kelme, pero descuidó un importante detalle. Adecentó la carrocería, pero mantuvo el mismo viejo motor, que ahora ha gripado. Era cuestión de tiempo. La tozudez de salvar a toda costa la cabeza de su director, Vicente Belda, y de su equipo técnico, con el adjunto Ignacio Labarta y la médico Yolanda Fuentes, ha desembocado en su segunda expulsión del Tour en sólo dos años. Por aquellas fechas se barajaron los nombres de Pepe Grande y Paco Antequera para suplir a Belda, pero éste movió sus amistades políticas y se salvó egoístamente de la quema.
Belda no podría ser nunca el timonel de un nuevo proyecto. Estamos hablando de alguien que dio positivo como ciclista, que incitó al dopaje como director del Kelme, que no movió un dedo cuando Pepe Quiles estuvo varios meses sin pagar al equipo, que insulta y amenaza a periodistas, y que no duda de pringar en solitario a su segundo, Labarta, para volver a salvarse, cuando era un secreto a voces que éste seguía asociado con Eufemiano Fuentes. ¿Acaso Belda no sabía a qué se dedicaba (presuntamente) su mano derecha? Ya sólo le faltaba ofender a un secretario de Estado, como en su día hizo su ahora amigo Manolo Saiz... Pues acaba de completar su currículo culpando de sus males a Jaime Lissavetzky. Y ahora los platos rotos los pagan los de siempre: los ciclistas.



