El valor de un proyecto consistente
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Ahora que disfrutamos de una etapa de euforia de los deportes del motor en España, me parece muy atractivo el proyecto en el que se han embarcado Miguel Ángel de Castro y Ángel Burgueño al amparo de Miguel Amaral, un gentleman driver portugués que aporta la solvencia económica siempre imprescindible en este tipo de iniciativas. Burgueño y De Castro son la clase de pilotos que prestigian nuestro automovilismo: profesionales, serios, experimentados y, desde luego, muy rápidos. Ideales para afrontar un reto tan mítico y mediático como las 24 Horas de Le Mans.
Dicen que quieren ganar su categoría y que sueñan, ambiciosos también son, con un podio absoluto. En las carreras nunca existen garantías y menos aún en la prueba de resistencia más dura del mundo. Sin embargo, personalmente e incluso antes de que arranquen los motores, ya me siento satisfecho con la noticia de que ellos nos vayan a representar. Si consiguen su objetivo marcarán otro hito en esta temporada que apunta hacia histórica; si no lo hacen, al menos nos quedará la tranquilidad de que no habrán desentonado en esa gran fiesta del automovilismo. Eso se lo garantizo yo desde hoy...




