Yo digo Juan Mora

Ellos mataron el ciclismo

Juan Mora
Importado de Hercules
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Manuel Saiz y Eufemiano Fuentes, sus cómplices y secuaces, nunca pagarán lo suficiente el daño que han hecho al ciclismo. El ciclismo era -ojalá aún lo pueda ser- un deporte bello, noble, competitivo, de estrecho contacto con la naturaleza, tan telegénico que parecía inventado para la televisión. ¿Y qué han hecho ellos? Sangrarle hasta acabar con él. Sí, hasta acabar con él, porque el ciclismo muere. Muere porque han logrado que a los ciclistas se les mire con recelo, porque los patrocinadores huyen del ciclismo como la peste, porque han echado a la afición. ¿Saben cuál ha sido la audiencia media de toda una Volta a Catalunya? Pues fue de 287.000 telespectadores. La razón es simple: el ciclismo ha perdido su credibilidad.

Se la han ido quitando gentes sin escrúpulos, gentes como las que ayer fueron detenidas, gentes que no supieron decir basta, gentes que han ido sacando literalmente la sangre a los ciclistas, gentes que ya no podrán mirar de frente. Por fin un secretario de Estado, Lissavetzky, se ha atrevido a acabar con estas gentes. Por fin alguien con responsabilidad y valentía creyó que Manzano no era la manzana podrida del pelotón. La poderosísima maquinaria del dopaje no podía estar a disposición de un solo corredor. Lissavetzky cumple. Dijo que tolerancia cero, y esta tolerancia cero se ha puesto en práctica dispuesta a llevarse por delante a quien haga falta. Porque sólo desde la regeneración podrá volverse a levantar el ciclismo.

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