El Nombre de la Rosa llega a París
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Desde hace cierto tiempo, como pudiera ocurrir en El Nombre de la Rosa, el venerable maestro zurdo australiano Tony Roche y su discípulo predilecto, Roger Federer, intentan trazar el rastro esquivo de Rafa Nadal, el joven monje zurdo de Manacor que ha hecho de las pistas de tierra una abadía del crimen y un libro envenenado para el resto del circuito. Algo después que este periódico (perdón...) The New York Times, comparó el asunto a los tres combates Ali-Frazier de los años 70. La diferencia es que Ali, que era más Federer, acabó con ventaja de 2-1 sobre el incesante martilleo de Frazier, que era más Nadal. Pero sí que fueron combates apocalípticos. Y, por lo visto en Roma, el maestro Roche y su pupilo Federer van leyendo la pista de Nadal.
Vean cómo los dos enemigos, Nadal y Federer, se han recogido en sus guaridas, haciendo ajustes para Roland Garros: que es lo que importa, claro. Si yo fuera Nadal, estaría tan preocupado como para decir tras lo de Roma: "No sé por qué he ganado". Allí, Nadal buscó tanto el revés de Federer, que éste ya le esperaba con la derecha montada. Algo hará el listo Nadal. El Nombre de la Rosa se traslada a París.




